El contenido de este artículo no es consejo médico. Consulta tus dudas sobre este tema con tu especialista.

En julio de 2025 decidí empezar con terapia hormonal para una menopausia que estoy a puntito de estrenar, y esta es mi experiencia 1 año después.

Balance tras 1 año de terapia hormonal

La respuesta corta es: todo fenomenal.

Me habría ido genial empezar un poco antes, pero igualmente me siento feliz y agradecida de estar viviendo este tiempo de resurgimiento de una terapia tan importante para tantas mujeres.

Y es que no hace falta esperar al cese de la regla para empezar con la terapia hormonal. Los síntomas empiezan mucho antes, nos demos cuenta o no, y la terapia hormonal puede tener un rol protector más allá de los sofocos y la falta de sueño, concretamente desde un punto de vista cardiovascular, óseo y cerebral.

Contexto

  • Tengo 45 años (nací en marzo de 1981).
  • Primera regla: a los 11 años (11.5, para ser exacta).
  • Fecha esperada de menopausia: noviembre 2026 (conozco esta fecha porque sé que mi última regla fue en noviembre de 2025).

La menopausia es realmente un día: exactamente un año después de la última menstruación.

La fase previa, desde los primeros síntomas de declive hormonal hasta la menopausia, es lo que se conoce como perimenopausia.

La fase posterior, la que empieza a partir de esa fecha de menopausia, es la postmenopausia, pero a efectos prácticos se le llama también menopausia.

Volviendo a mi caso: 45 años es muy pronto. Mi madre y mi abuela entraron en menopausia a edades similares, y esto tiene un fuerte componente genético.

Medí por analítica mi hormona antimülleriana hace 3 años aproximadamente, cuando mis ciclos empezaron a ser más cortos y mis reglas más irregulares, y los resultados ya indicaron que me encontraba en el final de mi etapa fértil. 

La hormona antimülleriana se mide en sangre y se considera el principal marcador para medir la reserva ovárica.

Llevo años cuidando mi alimentación y haciendo ejercicio, (importantísimo siempre), pero entrar en menopausia tan joven no me parecía algo trivial. Por eso en julio de 2025 decido dar un paso más e incorporar terapia hormonal para la menopausia.

Síntomas antes de la THM

  • Descanso nocturno muy fragmentado, despertares frecuentes a las 3-4 de la mañana que duraban hasta las 5-6.
  • Infecciones de orina recurrentes.
  • Dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales).

Síntomas 1 año después

Ninguno. Y no tuve que esperar 1 año, ni siquiera 1 mes: todos desaparecieron en cuestión de días.

Tuve algunos sofocos cuando cambié el formato de estradiol por un problema de abastecimiento en las farmacias, pero ya han desaparecido. Fueron mis primeros sofocos. No los recomiendo.

Lo que uso

  • Estradiol por vía transdérmica todas las mañanas.
  • Progesterona micronizada por vía oral todas las noches (la progesterona se puede usar también por vía vaginal)
  • Estriol por vía vaginal 2 noches a la semana.
  • Pendiente de valorar en analítica de sangre: testosterona. No descarto incorporarla próximamente.

Estos medicamentos se administran con receta y algunos están cubiertos por la Seguridad Social (copago farmacéutico).

Si tu receta es de un médico privado, puedes ir a tu médico de cabecera para que la incluya a tus medicamentos.

Estradiol

Usé Lenzetto (espray) hasta que desapareció del mercado, y entonces me pasé a Oestraclin, que es un gel.

Probé el parche (Evopad) pero me causó un eccema en la nalga al segundo día. Una lástima. No descarto probarlo en otra zona en el futuro, pero por ahora me quedo con el gel.

Me aplico el gel en la parte alta de la nalga, en la cadera o en el interior del muslo, alternando lados. Siempre en zonas protegidas por ropa para no exponer accidentalmente a nadie, especialmente a mi hijo. Yo extremo las precauciones en este sentido.

Ha habido casos de desarrollo (transitorio) del botón mamario en niños pequeños por exposición accidental. Esto no ocurre con el parche ni con los estrógenos por vía oral, claro.

Progesterona

Tomo progesterona micronizada: Seidigestan o Progeffik (es lo mismo).

Se recomienda por la noche porque puede producir somnolencia. Los primeros días me sentía un poco mareada, pero el cuerpo se adapta a los nuevos niveles en poco tiempo.

La progesterona es la primera hormona que desciende en la perimenopausia, años antes de la última menstruación. Muchos de los síntomas de la perimenopausia vienen causados por una dominancia estrogénica por déficit de progesterona.

Actúa a muchos niveles pero el que más noté, casi inmediatamente, es su efecto sobre el sueño: después de años (maternidad + perimenopausia) volví a dormir “como una persona normal”.

Y eso es vital.

Estriol

Uso una crema vaginal de estriol que se llama Blissel. El estriol es una forma de estrógenos distinta al estradiol. Su acción es local, y se recomienda para mantener la salud de los tejidos de la vagina y para prevenir las infecciones de orina.

Yo también tenía dudas

No tomé esta decisión a la ligera. Tampoco hablo de ella a la ligera, lo hago porque me parece importante que las mujeres podamos elegir sin miedo y con objetividad.

Me decidí después de leer varios libros, escuchar a muchos profesionales, consultarlo con mi ginecóloga y mi cardiólogo, y hacerme un test genético. Esto último no es imprescindible, claro, pero me aportó información interesante. 

Lo del cardiólogo tampoco es imprescindible, coincidió con una visita que tuve con él respecto a otro tema, pero aproveché para sacar el tema y estuvimos hablando sobre el papel protector de los estrógenos a nivel del endotelio y la mejora de los lípidos en sangre.

Este es todo un tema. Yo estoy convencida de que incorporar la terapia hormonal me ha ayudado a mejorar mis niveles de LDL y reducir mi lp(a), que sigue estando elevada (es un marcador genético) pero menos de lo que estaba cuando la perimenopausia empezó a pegarme fuerte.

Y por supuesto que le tenía respeto a la terapia, venimos de más de 20 años de miedo alrededor de este tema. En este sentido, me ayudó inmensamente:

  1. Leer el libro Los estrógenos importan, del Dr. Avrum Bluming
  2. Escuchar los podcasts del Dr. Peter Attia o la Dra. Raquel Rubin (este es un excelente compendio).
  3. Escuchar y leer a muchas otras ginecólogas y urólogas americanas, como la Dra. Mary Claire Haver, la Dra. Mondona Goodwin, la Dra. Kelly Casperson y un largo etcétera.  En España tenemos a la Dra. Marimer Pérez y a todo el equipo de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, que hacen un trabajo de divulgación excelente.

Es cierto que todavía quedan médicos (ginecólogos, médicos de cabecera, etc.) que no están familiarizados con la terapia hormonal, que siembran miedos innecesarios en sus pacientes, o que sencillamente no asocian los síntomas que presenta la mujer con la perimenopausia o la postmenopausia, ofreciendo parches que ayudan poco o nada y no contribuyen a mejorar la calidad de vida de las mujeres.

Y ahí es donde las mujeres podemos hacer un trabajo previo, leyendo e informándonos, para poder insistir y perseverar.

Quizá sea necesario hacer más preguntas. Quizá sea necesario solicitar una segunda opinión si los motivos para descartar la terapia hormonal no están basados en un criterio individualizado o siguen atrapados en el pasado.

Los medicamentos han cambiado, siendo ahora mayormente hormonas bioidénticas, y los resultados del famoso estudio WHI del año 2002 son cuanto menos cuestionables. La ciencia ha cambiado. Es nuestra salud y calidad de vida las que están en juego.

¿Son las hormonas o son los años?

El declive hormonal no llega solo, le acompaña el paso del tiempo.

Hablo de este tema con entusiasmo, porque me entristece que las mujeres le den la espalda por miedos infundados, pero los pilares de la salud siguen siendo lo más importante, y la terapia hormonal no lo va a solucionar todo.

Por eso, si no quieres o no puedes usar terapia hormonal, no todo está perdido, ni mucho menos.

Comer bien, hacer ejercicio, mantener una composición corporal adecuada, dormir y cuidar la salud mental siguen siendo los pilares fundamentales de la salud, hagan lo que hagan tus maravillosas hormonas.